domingo, 27 de marzo de 2011
Pertenencias
En mi armario está su traje, el de las bodas, el que se puso cuando se casaron sus hijos mayores, el gris de rayitas. Estaba tan guapo... También en mi armario está su gorra y su bufanda, conservan su olor. Su bolígrafo sobre mi estantería, junto con alguno de mis libros. Su bastón en el paragüero, en la entrada como dándote la bienvenida cada vez que... De ella, su reloj, en la balda de arriba, donde permanece el bolígrafo. Parado, justo, en la hora de su marcha. Sus anillos... en mis manos, no encuentro mejor lugar. No se han ido, están aquí, sus cosas están aquí y ellos siguen en mí. No me gusta guardar sus cosas en un cajón o en una caja que se esconda del alcance de mi vista. Cada día, quiero verlos, ahí. No necesito objetos para tenerlos presentes, pero tampoco necesito esconderlos. Deben vivir, deben seguir viviendo. Al abrir el armario está él, al ponerme los anillos ella, al entrar a casa... Porque la vida, la existencia, de una persona va ineludiblemente unida a la de otras. Y esa unión, pase lo que pase, permanece inquebrantable. Siempre. Historia número 7contada en la dársena 43... un día cualquiera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario